El ritual de purificación

CHAMÁN

YIAMALAHAMALALÁ!!!!

El chamán que lidera el ritual empieza a repartir sorbos de un líquido extraño entre los asistentes. Es un grupo de diez personas tumbadas boca arriba.

El maestro de ceremonias va danzando de un lado a otro y recitando palabras en una lengua muerta. Lleva una bata blanca y una pinta muy rara.

Jacob empieza a pensar que el viaje no ha sido buena idea.

Gira la cabeza en busca de contacto visual con Javier, su mejor amigo. Pero tiene la mirada perdida.

Jacob entonces recuerda las normas del ritual.

-INICIO DEL FLASHBACK-

CHAMÁN

Atended a las tres normas pues son vitales para vuestra supervencia.

Uno: Disfruta del entorno. No es un capricho haber recorrido dos horas a través del Pirineo catalán hasta aquí. Se trata de un paraje puro y alejado de la civilización, para que conectes con tu ser más primitivo.

Dos: No opongas resistencia. Es normal sentir miedo a lo desconocido. Toda acción conlleva una reacción, si intentas mantenerte cuerdo, si te niegas a entrar en el viaje, él responderá con la peor de las experiencias. En cualquier caso, después de esto no volveréis a ser la misma persona.

Tres: Finisterre. Esa es la palabra de seguridad. El último de los recursos. Si encontráis dificultades en la respiración, contad hasta 10 y si no se soluciona gritad FINISTERRE.

¿Entendido?

Jacob asiente asustado, entre el chamán con pinta de loco y las instrucciones esto empieza a dar miedo.

-FIN DEL FLASHBACK-

Está bien, que no cunda el pánico… hazlo por Mónica. Se dice a sí mismo Jacob.

Su relación con Mónica es complicada. El primer año fue maravilloso, pero al sobrepasar el mes número 12 llegaron las discusiones serias, en su mayoría originadas por los celos. Él veía amenazas por todos los sitios y le juzgaba por coquetear con los demás. Ella le tachaba de paranoico y controlador.

Probaron con terapia de pareja pero no funcionó… tampoco le hicieron mucho caso al psicólogo.

Como la mayoría de los problemas que suceden en nuestra cabeza, cuanta más atención les prestas más grandes se hacen. Jacob llegó a dudar hasta de las intenciones de sus propios amigos. Se le estaba yendo de las manos.

Jacob solía escuchar podcasts sobre emprendedores y casos de éxito. Un día, en el coche con Mónica, escuchó una entrevista a un nómada digital que “renació al someterse a un ritual”. Perdió sus miedos más profundos. El tipo explicaba que se trata de una experiencia en un entorno controlado y con profesionales que te guían en la experiencia.

Mónica estuvo investigando sobre el tema y convenció a Jacob para que lo hiciera. A él no le flipaba la idea, pero cuando se lo contó a su amigo Javi, le dijo que le acompañaría.

JAVI

Va, tampoco es para tanto. Drogarse en medio de la montaña con gente rara, será como un festi de electrónica.

Y ahí están, en medio de la nada con unos pirados. Ojalá fuera una fiesta de electrónica piensa Jacob.

De la nada, Javi empieza a convulsionar. Sus extremidades se encogen y hace grandes esfuerzos por respirar.

JACOB

Eh, ¡Javi! ¿Estás bien tío? Javi, ¡dime algo!

A tomar por culo la experiencia, su amigo es lo primero. Jacob se dispone a levantarse y algo falla. Su cuerpo no funciona. Excepto por su cabeza, está totalmente paralizado.

El chamán corre hacia Javi y acerca la oreja a su cara.

Silencio.

Se va corriendo y vuelve con otra persona, un señor de unos 60 años con una pinta extraña. Entre los dos cogen el cuerpo y se lo llevan.

JACOB

¿Qué hacéis con mi amigo? ¿Qué está pasando?

CHAMÁN

Tu amigo está bien. Tranquilízate, no puedes interrumpir la experiencia.

Y dale con la experiencia. Jacob empieza a hiperventilar.

Intenta poner en práctica los ejercicios para controlar la ansiedad que aprendió en Youtube sin mucho éxito.

CHAMÁN

Esto te ayudará…

El Chamán le aprieta los morros a Jacob y le obliga a tragar más líquido del cuenco. Jacob intenta resistirse pero acaba tragándolo de forma forzada.

Se le nubla la visión y empieza a alucinar.

Empieza a ver recuerdos de su vida:

Jugando en el parque de pequeño, es feliz, pura inocencia.

Un niño se acerca. Es su amigo Javi. La escena le produce esa nostalgia ligada a la infancia que a menudo duele, pero provoca un dolor dulce. El peor de los dolores.

Como un sueño que se transforma en pesadilla, Javi cambia su rostro a uno con una esencia maligna. De repente empuja a Jacob de forma agresiva y cae al suelo, lo atraviesa con la espalda y sigue cayendo en el infinito.

En ese túnel negro por el que cae empieza a visualizar malas experiencias.

No eran tanto una selección de los peores momentos de su vida, sino una sucesión de situaciones incómodas y de pequeños comentarios que duelen. Esos que crean la parte fea de la vida y que son los que de verdad duelen, o eso es lo que cree.

Entonces despierta.

Abre los ojos y mira a su alrededor.

Javier está de pie. Mirándolo.

Jacob siente un gran alivio de ver que su amigo está bien, quizá todo formaba parte de la maldita experiencia.

Un momento, también está Mónica… cogiéndole la mano a Javi. ¿Qué hace allí?

El paradisiaco Pirineo catalán ha desaparecido y el enorme espacio que le rodeaba ahora es una diminuta habitación de hospital.

Sentados, en uno de los rincones de la habitación, los padres de Jacob hablan con un hombre con bata blanca. Están hundidos, su madre llora. Nunca la había visto así.

Esto es demasiado. Jacob nota que le falta el oxígeno. Apenas puede respirar. Empieza a contar… 1, 2, 3, 4, 5…

Esto va en serio, se está ahogando. 6, 7, 8…

JACOB

¡¡¡FINISTERRE!!!

Le ignoran.

JACOB

¡FINISTERRE!

Entonces se da cuenta de que su voz suena pero sus labios no se mueven. Como si de una parálisis del sueño se tratase, no puede hablar.

El médico se acerca y le mira a los ojos. Jacob le reconoce, es el Chamán.

También reconoce a otra persona en la sala, el tipo extraño del ritual está en la puerta de la sala con el uniforme de policía nacional. No entiende nada.

MÉDICO

Está en shock. En las primeras fases es difícil asimilar el estado vegetal. Voy a sedarlo para que siga durmiendo.

El médico inyecta un líquido en una de las bolsas que cuelgan en la camilla.

Jacob cierra por un segundo los ojos y cuando los abre está de nuevo en el ritual.

CHAMÁN

YIAMALAHAMALALÁ!!!!

Gira la cabeza en busca de contacto visual con Javier, su amigo, pero está con la mirada perdida.

El chamán recuerda las normas.

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